Amigo, préstame tus alas.
Desde hace un tiempo tu risa
me hace sobrevolar bosques preñados de árboles frutales.
Pero también me asoma a las montañas áridas de lo imposible,
y a veces veo solo piedras.
Es esta firmeza la
certeza de abismos inevitables donde puedo morir.
Ya he conocido el oscuro camino que conduce a la
soledad, ya fui mi propio juez. No tuve piedad.
Y ahora temo vivir un amor que no me condena.
Leyddy Dhianna Reynoso Caraballo.
1 comentario:
Hermoso poema. Muchas veces vivimos entre la dicha y el temor y como usted es abogada jeje ya jueza (yo quiero pensar que de esa profesión viene su amor por las palabras) ha de ser muy severa con usted misma, cosa que lo dice en el poema. Muy buen logro. No pierde la mano. Espero que continue publicando. Cariños de este viejito desde Mendoza.
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